En la semana de la tierra
Normalmente mientras trabajo me gusta tener de fondo algún programa de algunos de los canales Discovery o del Nat Geo. Como era de esperarse, muchos de los programas de esta semana fueron dedicados al día de la tierra. Y eso me puso a pensar en el tipo de mercadeo que se le da a la conservación del planeta.
Normalmente nos dicen que debemos cuidar a la tierra, que estamos causando la extinción de muchas especies, que estamos contaminando los mares, que acabamos con nuestra vegetación, que abrimos agujeros y elevamos la cantidad de gases que causan el efecto invernadero en nuestra atmósfera. Sin embargo, no creo que se le haga énfasis suficiente a que no es al planeta al que dañamos, sino a nuestra propia especie al cambiar las condiciones en las cuales evolucionamos.
Ya en la historia de la tierra han habido cambios extremos en la atmósfera y en los océanos, e incluso un impacto de un asteroide de al menos 10 Km. El factor común en todos esos casos ha sido la extinción de casi toda la vida en el planeta. Pero en todos ellos, la vida continuó, y en algunos casos hasta se benefició, aún cuando fueran nuevas especies las que llegan a dominar nuestro mundo. Incluso si pudiéramos generar cambios tan extremos como los que han sucedido en la historia de la tierra, la atmósfera eventualmente se recuperaría, los bosques crecerían nuevamente y los animales volverían a tener la misma diversidad que vemos ahora… es solo que nuestra especie ya no estaría ahí para verlo.



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