Siguiendo con la evolución
Este post es el resultado de una discusión en mi post sobre La Complejidad Irreducible y el Diseño Inteligente. Consideré apropiado generar una entrada aparte ya que trata preguntas comunes sobre la teoría de la evolución que requieren respuestas relativamente extensas. Los mensajes que generaron la discusión fueron:
José Manuel (17 de febrero de 2009)
Haga un pequeño esfuerzo mental: destierre temporalmente toda idea en la que subyaga intención religiosa, aunque… ¿no es el ateísmo una religión misma? Pues bien, sigamos: esforcémonos en considerar la hipótesis de trabajo (no teoría) de la evolución. ¿No habría que contextualizarla históricamente ya que el método científico NO es ajeno a su contexto socio-cultural? Los mismos que afirman que el Diseño Inteligente no es una ciencia, ¿se atreverían a afirmar que la selección natural SÍ lo es?
También es importante considerar la siguiente cuestión. A partir de aquí hemos de seguir cuestíonando.
“Las características sanguíneas de cada especie están notablemente adaptadas al ambiente y los particulares hábitos de vida. Es lógico que animales que deben soportar hábitats tan diferentes difieran también en sus órganos y sistemas expuestos a tales medios. La cuestión es qué pasos fueron necesarios para pasar de un sistema a otro y si la selección natural de las mutaciones al azar es capaz de explicarlos sin ambigüedades.” (P.D.DOMINICAL)
La siguiente fue mi respuesta
José Manuel,
De hecho pediría que realizara el mismo ejercicio mental (porque mucho esfuerzo no requiere) de desterrar cualquier intención religiosa de este artículo, ya que su contenido no infiere de manera alguna que yo sea un ateo y mucho menos niega la existencia de un ser superior. Esto trato de aclararlo donde digo:
“Sin embargo, así como sería ignorante de mi parte el decir que la Ciencia impide la creencia en un ser superior, no puede calificarse más que de ignorancia de parte de aquellos que utilizan su fe para atacar a quienes han decidido tener creencias diferentes.”
De hecho, el pasar de aseverar que se apoya una visión científica del mundo a que se es una persona atea es un salto que, lastimosamente en nuestras sociedades religiosas, se asume como cierto inmediatamente, aún cuando no es una inferencia lógica válida. De hecho, si vio el video de la conferencia de Ken Miller, quien es el principal opositor del diseño inteligente, se habrá enterado que él es un devoto Cristiano.
Luego de las aclaraciones, respondo sus preguntas.
Claro, como toda actividad humana, incluyendo a la religión, la ciencia y el método científico no es ajeno a su contexto socio-cultural. Lo que caracteriza al método científico y lo saca de su contexto temporizado es que sus aseveraciones son constantemente enfrentadas contra la realidad de la naturaleza. Cuando una teoría surge para explicar algún fenómeno, dicha teoría es puesta a prueba por medio de experimentación o cuando se descubren nuevos fenómenos que le conciernen. Si la teoría no puede explicar los resultados o los fenómenos antes no conocidos, entonces sabemos que es necesario revisarla, modificarla e incluso descartarla. Es aún más drástica la respuesta cuando absolutamente todas las premisas en las que se basaba dicha teoría han sido demostrada como falsas. Este es precisamente el caso de la teoría (no la ciencia) del Diseño Inteligente, que sin connotación religiosa alguna, básicamente decía que habían cosas que la teoría de la evolución no podía explicar, específicamente los fenómenos que menciono en el artículo. La razón por la cual dicha teoría, como muchas otras dentro de la ciencia, ha sido descartada, es que no pasó el examen del tiempo. De hecho, tan solo un mes después de publicada la teoría se comenzaron a encontrar explicaciones para los hechos en los que se basaba. Su error fundamental había sido que intentaba demostrar algo a partir de la falta de evidencia en su contra, lo que es un error lógico fundamental.
La teoría de la evolución (de la cual, debo aclarar, la selección natural no es una ciencia sino uno de los procesos que la explica) ha sobrevivido a las pruebas lanzadas en los últimos ciento treinta años desde su concepción, donde los nuevos fenómenos descubiertos (incluyendo el descubrimiento de la estructura del ADN casi 70 años despues) no han hecho más que confirmar la validez de sus premisas. Y con esto no quiero decir que debe creerse ciegamente en la evolución (a diferencia de lo que se pide en otras instituciones humanas), para nada! El escepticismo es parte integral de la ciencia y si en algún momento se encontrara algo en la naturaleza que no pudiera ser explicado por la evolución, es una señal clara que la teoría necesita modificación o incluso, si la evidencia la contradice lo suficiente, que debe ser desechada. Lo único que digo es que hasta el momento eso no ha sucedido, por lo que es nuestra mejor explicación, en base a las observaciones de la evidencia fósil, la geología, la microbiología y muchas otras ramas de la ciencia (no solo la biología).
La respuesta a si las mutaciones aleatorias pueden modificar lo suficiente a una especie como para adaptarse a su medio es posible observarla en la naturaleza día a día, con varios estudios documentados de cómo, en un período relativamente corto de tiempo, una especie puede cambiar gradualmente a otra con pequeños cambios genéticos.
Normalmente se dice que “aleatorio” se refiere al proceso completo de la selección natural. De hecho, aleatorios son los cambios genéticos que ocurren en una especie, incluyendo los cambios que de nuestro mismo material genético modificado en el proceso de división celular transferimos a nuestros hijos. Lo que ya no es tan aleatorio es cuáles de esos cambios sobreviven a las siguientes generaciones, y eso, precisamente, es dictado por el hábitat en el que la especie se desenvuelve. El proceso es de prueba y error, teniendo significativamente muchos más errores que aciertos. Pero aquellos escasos cambios que hacen que un organismo se desenvuelva mejor en su ambiente son los que hacen más probable que dicho organismo transfiera esos cambios a su descendencia. Las modificaciones son graduales y las mutaciones que generan esos cambios ventajosos son relativamente escasos. Pero con suficiente número de individuos (como el caso de una población de bacterias volviéndose resistente a un antibiótico) o con suficiente tiempo, esos pequeños cambios se acumulan lo suficiente como para generar nuevas especies. Un error común es pensar en la evolución en términos temporales humanos, en cuyo caso sí, nosotros somos un resultado poco probable (no imposible) de la evolución… pero la evolución ha tenido miles de millones de años para llegar hasta nosotros.



Escribir un Comentario